Forenses 3.0: peritaje judicial informático, a la orden del día

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La mitad de nuestra vida se desarrolla en línea. Así, es normal que la mitad de los desacuerdos, conflictos y contenciosos también tengan que ver con esa otra realidad menos palpable, pero igualmente real. Ha llegado la edad de oro del peritaje judicial informático, y lo ha hecho para quedarse.

Datos que aparecen o desaparecen sin saber cómo, e-mails comprometidos o el peso de un mensaje de WhatsApp en un procedimiento judicial no deben tomarse a la ligera. ¿Tienen valor probatorio? ¿Quién se encarga? En este texto te explicamos qué es un perito informático, qué hace exactamente y en qué sentido puede ayudarte llegado el momento.

Las pruebas digitales valen

Grábate eso a fuego en la mollera, porque es el punto de partida de todo esto. Hace unos años se decía que “todo eso” de los correos electrónicos o los registros de edición y borrado de archivos, por poner dos casos, no servían de mucho ante un tribunal, sobre todo porque eran fácilmente manipulables y los jueces no se fiaban. Y era cierto.

Pero todo eso ha cambiado en los últimos tiempos. Lógico, habida cuenta de que buena parte de nuestras relaciones personales, laborales, oficiales, etc. se realizan por medios informáticos, electrónicos o telemáticos. ¿Cómo va a quedarse todo eso fuera de las salas de vistas? La justicia, que es lenta, también es sensata (aunque a veces no lo parezca).

El giro se produjo en 2015. Ahí tenemos el precedente sentado por sentencias como la STS 300/2015 (ya asentada en forma de jurisprudencia con más de 300 casos), que confirma el carácter probatorio de la documentación digital. ¿Y qué hace falta que el tribunal tenga en cuenta esas aportaciones? Un peritaje judicial informático.

La figura del perito informático

Sabemos lo que son los dictámenes periciales: informes emitidos por técnicos cualificados y registrados como tales sobre la materia en la que son expertos. Y, al igual que hay peritos médicos, peritos urbanísticos, caligráficos y un largo etcétera, pues también hay peritos informáticos. Su tarea: dar una opinión formada sobre cuestiones relacionadas con aspectos informáticos.

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Conforme hemos ido digitalizando nuestras vidas y nuestras empresas, se ha impuesto la necesidad perentoria de contar con especialistas en las entrañas digitales de la realidad. Profesionales que sean capaces de certificar la autenticidad de un registro, el origen de unos datos o la manipulación de un dispositivo, entre muchas otras cosas.

Y el caso es que, a medida que informatizamos más y más de nuestros procesos, más necesaria se hace esta figura. Pongamos el caso de las comunicaciones telefónicas, cada día en mayor cantidad realizadas a través de telefonía por voz. ¿Podemos acudir a un call detail record para demostrar un determinado flujo de llamadas entrantes o salientes?

¿Cuándo hace falta un informe pericial informático?

Ni te imaginas lo variopinto de las situaciones en las que puede necesitarse un peritaje judicial informático. La principal y más evidente se plantea cuando surge la típica situación de “tengo unos mensajes electrónicos que lo prueban” o “sé que han estado entrando en nuestro sistema informático”.

Pero hay mucho más. Aquí reunimos esas y otras ocasiones en las que se acude a un perito judicial:

  • Análisis de dispositivos: geolocalización, presencia de programas espía, registros de llamadas, manipulaciones físicas.
  • Acreditación de mensajería: registro de mensajes recibidos y enviados, certificación de originalidad, manipulación de adjuntos, análisis de metadatos.
  • Acreditación de identidad: cadena de custodia, firma digital, suplantación o falsificación, phishing, estafas en pagos.
  • Ámbito empresarial: acreditación de actividad laboral, copias o borrados irregulares de información confidencial, bloqueo de sistemas, ataques de hackers, competencia desleal.
  • Reputación online: acreditación de amenazas o calumnias, certificación de redes sociales, plagio de contenidos.
  • Contrainformes: informes de parte.
  • Consultoría: tasación de equipos, protección y recuperación de datos, auditoría de comunicaciones, auditorías de sistemas, evaluación de impacto.

¿Cómo elegir un buen perito informático?

En principio puede ejercer como perito en una causa judicial cualquier persona con un título de estudios oficial relativa a la materia que se está tratando en el procedimiento judicial. Así que nada de llamar a “ese amigo que sabe de informática”. Y, siendo francos, tampoco conviene elegir a cualquier ingeniero informático…

El perito puede tener que tratar con información personal íntima o con información corporativa delicada, y a veces dependeremos de su buen hacer para salvar una situación complicada. Así, hay dos requisitos esenciales en un buen peritaje judicial informático: profesionalidad intachable y contar con las herramientas (hardware y software) adecuadas.

Así, como para cualquier otro proceso de peritaje, puedes hacer varias cosas para hacer tu elección: dejarte guiar por los consejos de familiares y amigos, hacer una búsqueda rápida en internet o apostar por servicios de calidad contrastada. Tú decides.

No te la juegues, confía en profesionales

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