centralitas del pasado

Viaje en el tiempo: las centralitas telefónicas del pasado

Dicen que hay que conocer nuestro pasado para entender nuestro presente. En nuestro mundo, el de las telecomunicaciones de empresa, el pasado son aquellas centralitas telefónicas que hicieron historia. Hoy queremos proponerte un viaje en el tiempo para encontrarnos con las PBX de los dos últimos siglos.

Enormes tableros de clavijas, elegantes muebles de madera noble o incluso versiones pequeñas similares en forma y tamaño a los las terminales de marcado rotatorio y auricular, estas terminales se hicieron imprescindibles en las telecomunicaciones públicas hasta los años sesenta del siglo pasado, y acompañarían todavía durante algunos años más el auge (y la caída) de cientos de organizaciones y compañías.

Aparte de ser un paseo interesante y entretenido, esta es también la mejor manera de darnos cuenta de cuánto hemos evolucionado hasta llegar hasta la centralita virtual, y hasta qué punto la telefonía IP para empresas ha cambiado las reglas del juego.

Centralita manual Bell

La centralita nace al año siguiente de lo que lo hace el teléfono: 1877. Hemos llamado “Bell” a la primera centralita de la historia, experimental (no producida en serie ni comercializada) y manual, porque… bueno, porque la instaló el mismo Bell en 109 de Court Street, en Boston; sería el número de abonado 2 y el lugar desde el que se realizaría, tiempo después, la primera conferencia transatlántica.

Conmutador Strowger

La historia del hombre que inventó la primera centralita automática es realmente curiosa: un funerario motivado por una telefonista que favorecía a la competencia. Ideó en 1891 una caja con diez filas y diez columnas de alfileres y un brazo para establecer las conexiones, el primer conmutador paso a paso o SXS. En pocos años esas cien líneas se convertirían en mil en manos de los sucesores de Strowger (que vendería su patente por 1800 dólares).

5581

Esta centralita manual de Standard Electrics vio la luz en 1926, pero se consagraría en los años treinta y se convertiría en la referencia a seguir para las centralitas manuales que vendrían detrás. Fabricada en madera y metal, contaba con nada menos que 80 kilos de peso. Se operaba mediante cordones, jacks y clavijas de conmutación, podía gestionar 20 líneas y llamadas tanto entrantes como salientes. Clásico entre los clásicos.

Centralita antigua

ARD – 561

Thorn Ericsson llevaba produciendo centralitas desde 1912, y con esta se coronó. Se convirtió en imprescindible en todas las empresas de gran porte de todo el continente europeo a partir de 1969, superando a ampliamente su hermana pequeña (la 624) con 40 líneas y 270 extensiones para llamadas entrantes y salientes, tanto de terminal a terminal como a través del operador. Ocupaba tres armarios, pero el panel de control era relativamente minúsculo.

PMBX 11/1A

En 1978 entramos en la era de la centralita “moderna” con este modelo. Viene de la estirpe de cordón y señalización visual, pero su volumen de trabajo se dispara: 800 extensiones y 80 líneas, o bien 40 líneas inter-PBX. También incorpora nuevas características que llegarán a ser imprescindibles: contaba con circuitos privados, aviso de línea ocupada, rellamada, llamada en espera, batería auxiliar… El volumen del panel era de algo menos de un metro cúbico.

GTD5-EAX

En 1982, la compañía estadounidense GTE Automatic Electric lanzó al mercado la primera centralita electrónica, que vendría a revolucionar el mercado (y que estuvo en uso durante unos veinte años). Con un procesador Intel 8086, era una centralita de las llamadas “clase 5” con unidad de conmutación automática y multiplexación, y capacidad para entre 500 y 150000 líneas. Todo un hito en el género.

CB901EX

La casa sueca Ring-Master creó a principios de los años noventa una de las centralitas electrónicas más famosas de su tiempo. Ampliable de 8 a 240 líneas, con hasta 15 canales y numerosas características que en aquel tiempo parecían futuristas: manos libres, control remoto, conexión a vídeo, números asignables, identificador numérico de usuario, automarcado… Pesaba 36 kilos. En 2009 fueron sustituidas por el sistema AlphaCom.

MD-110 Ibercom

Con este modelo de Intelsa-Ericsson cerramos nuestro recorrido. Basado en una arquitectura modular y distribuida, podía gestionar desde 50 a 30000 líneas. Ofrecía multitud de servicios suplementarios (llamada en espera, rellamada, desvío de llamada, mensaje en espera, etc.), aunque era algo compleja en cuanto a tonos y marcaje. Es una de las últimas centralitas privadas analógicas que han sobrevivido hasta nuestros días.

 

Las piezas de museo, al museo: hoy se impone la telefonía IP

Con la obsolescencia de la telefonía analógica se ha impuesto la necesidad de pasarse a la telefonía de empresa IP, cuyas ventajas de económicas y funcionales son indiscutibles. No conviertas las telecomunicaciones de tu empresa en una pieza de museo…